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Ocaso

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mar(II)etta*
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MensajeTema: Ocaso   Lun Mar 30, 2009 12:22 am

Aquí una servidora, inaugurará, este tema, con esta historia:

Siempre estuve triste, y nunca supe porque.
Mamá me solía decir que, las personas estan tristes, cuando no encuentran ninguna razón para sonreír, precisamente, lo que le ocurría a ella.
Emilio, mi padre, abandonó a mi madre antes de que yo naciera, justamente en el séptimo més de embarazo.
Antes, la gente no era como ahora, y se dedicaron a mal hablar de mi familia, ajenos al dolor que sentía mamá.
Ella estaba locamente enamorada de Emilio, persona a la que nunca llegué a conocer.
Intentaba parecer contenta, siempre, tomando como propósito, demostrarme que la vida es bella.
Yo jamás creí en eso, ni siquiera de pequeña; no pensaba como las demás personas, sentía que iba en un dial diferente, como los de la radio; AM o FM.
¿Alguna vez alguien ha visto la película de “la vida es bella”?
Estoy segura de que la respuesta a esta pregunta será mayoritariamente positiva.
Pues lamento defraudarles, esta película, para mí, es una hipocresía.
Un padre que miente a un niño pequeño sobre su estado… ¿Y luego le tratan de buena persona y luchador?
Bien… admito que luchó por su hijo y toda la pesca, pero… ¿Realmente pensáis que tiene que ser bonito vivir una infancia encerrado, ahogado en una mentira?
Sin ser consciente de las consecuencias que conlleva estar cautivo, viviendo siempre en una burbuja empañada de imaginación y falsos deseos de… ¿Libertad?
Ja, yo me río de la película y de todo lo que conlleva al argumento.
Puede que la realidad sea dura, pero ante todo, es la verdad.
¿Acaso no se odia a todas las personas que mienten?
Desde luego que todos asentiríais con la cabeza.
Mi manera de pensar es simple y concisa; la verdad es la verdad, y la mentira la mentira; no existe ninguna justificación hacia ninguna de ellas, independientemente de las circunstancias o del momento en que transcurren las mismas.
Mamá y yo estábamos solas, bueno, no completamente solas, existía una única excepción.
La familia De Una Noche, el apellido más raro que seguramente alguien jamás haya escuchado.
Mi madre era amiga de Sylvia, y su hijo, Diego. Poco recuerdo de ellos, algunos rostros difusos, algunos momentos incompletos… Lo que si rememoro más claramente, era la alegría que sentía en la compañía de su hijo.
Diego era un chico alto y bien plantado, de cabello castaño claro y ojos verde esmeralda, enigmáticamente arrebatador. Era deportista y popular, aunque nunca mostró ningún interés hacia ninguna mujer que no fuera yo… la niña de sus ojos, para entonces yo tenía 5 años, y el 15.
Mi madre que normalmente solía mostrarse de un humor siniestro, siempre variaba favorablemente cuando se encontraba con esa familia.
Aquel año fue cuando todo decayó, mi optimismo, mis esperanzas, y mis inmaduros comentarios de príncipes y dibujos animados.
Según mi madre me solía contar, yo siempre hablaba de Diego como mi príncipe azul. Decía que algún día nos casaríamos y viviríamos en un adosado a primera línea de costa.
Mamá siempre se reía cuando comentaba aquella anécdota, esa era una de las pocas veces que sonreía.
Era el día de mi aniversario 16 de septiembre, y yo, como no era de extrañarse, estaba aterrada, por ser el centro de atención.
-Mamá, no puedo ir a la fiesta, porque estoy enferma- musité enfurruñada.
-Pero vamos… Cristal, ¿Acaso no quieres recibir los regalos?
Le saqué la lengua de manera infantil e inmadura, algo muy impropio de mi.
Me encantaba mi nombre “Cristal”, se definía claramente a como es mi persona; era alta, más bien desgarbada, y mi piel era asombrosamente pálida, lo que fastidiosamente hacía, que cada diminuta herida que tuviera, se notara, demasiado para mi gusto.
Nunca me estaba quieta, era muy nerviosa, siempre estaba bambando de un lado para otro, y debido a lo desgarbada que era, siempre me pegaba golpes, o me hacía cortes y moratones.
No comía demasiado, y era insoportablemente frágil, siempre estaba enferma, con fiebre, o ingresada.
“Cristal” me mofé internamente, la transparencia de mi piel, semejaba a la del vidrio, y mi debilidad física, se burlaba de lo efímero de la anatomía humana.
Mi madre envió 45 invitaciones a todos los niños del pueblo, y… no vino nadie.
Sorprendentemente me sentí aliviada ante aquel dato, no me llevaba bien con mis compañeros, siempre me pegaban o me tiraban del pelo.
Mamá estaba triste, eso era lo único que podía apreciar a mi corta edad, razón por la que no le contaba nada de lo que me hacían en la escuela, o de cómo me trataban los profesores.
Alguien llamó a la puerta, me alegré levemente, pensando que así mejoraría el pesimista estado anímico de mi madre.
Abrí la puerta de forma atolondrada; allí, en la calle, se hallaba una niña de mi edad; era alta, morena de piel y cabello, pero inexplicablemente tenía unos ojos de un azul cielo increíblemente profundos.
Su dorado cutis mostraba señales de maltrato, confusa alcé la vista para encontrarme con la respuesta a mi pregunta; unos chiquillos mayores, estaban tirando pedradas a mi compañera.
-Entra-grité.
La chiquilla me obedeció sin vacilar, introduciéndose en mi casa mientras yo pegaba un sonoro portazo.
-¿Qué ha pasado?- inquirió mi madre alarmada.
-No querían que fuera a tu cumple- afirmó la chiquilla señalándome.
Una ola de culpabilidad me recorrió desde lo más hondo de mis entrañas.
-Pero me da igual- concluyó- quiero ser tu amiga.
Estupefacta, le miré. ¿Acaso aquella niña era masoquista?
-Me llamo Paula- se presentó.
-Yo Cristal- acepté aún incapaz de salirme de mi asombro.
Mamá y yo la llevamos al lavabo y la curamos.
Raramente me lo solía pasar bien, pero ahora estaba que no me salía de optimista.
Ella era mi amiga, ¡Mi primera amiga!
Poco después llegaron Sylvia y mi príncipe.
Confeti, regalos, tarta…
No quería que aquel momento terminara nunca.
-Te prometo Cristal, que mañana te llevaré a la escuela, SIEMPRE estaré contigo, soy tu príncipe ¿Recuerdas?- se despidió Diego con aquella voz tan cariñosa, mas propia de un ángel que de un humano.
Yo acepté, ilusa de lo que me depararía el día siguiente.
Me estremecí, aquel recuerdo resultaba demasiado doloroso inclusive habiendo pasado 10 años.
La misma noche de mi aniversario, Diego murió en un accidente de tráfico con su moto.
Desde ese día un nudo de mi garganta me corta la respiración, impidiéndome pensar con la mínima resolución posible, alejándome de la realidad, y ahogándome en la agonía.
Después de 10 años, el dolor no disminuyó, había sido yo, que ahora era lo bastante fuerte como para convivir con él.
-¿Qué piensas Cristal?- inquirió mi madre haciéndome salir de mi trance.
Me encogí de hombros, desde la muerte de Diego la relación de mi madre empeoró, pasamos de ser uña y carne a comportarnos como unas autenticas desconocidas.
El dolor fue tan fuerte tanto para mí, como para ella.
Sylvia se mudó del pueblo junto con su marido al fin de asi lograr olvidar, dejándonos solas, cada semana recibimos una carta de ella, con mal fingida alegría. Según los rumores, su marido la abandonó en Madrid, dejándola peor de lo que estaba.
A mi, solo me quedaba Paula, nuestra amistad es meramente superficial, pero… increíblemente ella sigue luchando intentando hacerse un huequecito en mi alma.
Suspiré desde la desaparición de los De Una Noche, siento como si el tiempo se hubiera parado, como si estuviera estancado en la fiesta de mi quinto cumpleaños; con los confetis, matasuegras y la tarta de frambuesas.
-Me voy a clase- murmuré en mi habitual tono monótono e inexpresivo.
Una sonrisa amarga se formó en su rostro.
-¿Volverás?- inquirió.
Asentí.
Egoístamente me escapé de casa cinco veces, en un burdo intento de evadir la realidad. Ahora, en vez de eso, huyó a la casa de los De Una Noche y me quedo allí hasta altas horas de la madrugada, simplemente pensando, estancada en el pasado.
El instituto empezaba una hora más tarde, de lo que se creía mi madre; le mentí, y ella jamás lo iba a descubrir, porque raramente sale de casa, a no ser que sea para hacer la compra o algún hecho semejante. Nunca habla con nadie, así que tenía escasas probabilidades de que me descubriera.
Melancólicamente, me dirigí al antiguo caserón abandonado de los De Una Noche. La polvorienta habitación de Diego, era con diferencia mi lugar favorito de, la ahora siniestra casa.
Me senté en su cama, aferrándome a las sábanas raídas, que, a pesar de todos los años, aún guardaban su aroma.
Me abracé a ellas, imaginándome su cálido cuerpo junto el mío.
Otro de mis lugares favoritos, era el comedor, a donde antes, había un piano de cola, en el que Diego, tocaba, y componía, sus canciones.
En alguna parte del intenso silencio, pude apreciar los difusos retazos de mis recuerdos; a donde se hallaba, una intensa melodía, que engrandeció el universo. Aún ahora, si cierro los ojos, tengo la sensación de que escucho su música, acariciando mis tímpanos.
La gastada madera crujió, anunciando la llegada de una persona, que ni mucho menos tenía que ver, con las ratas, cucarachas o arañas; que desde hace diez años residen en este domicilio, aparentemente maldito.
-Cristal ¿estás ahí?
No contesté.
-¿Cristal?
Las bisagras chirriaron, y la puerta se abrió.
Bajé la mirada cambiando de dirección.
-No deberías de estar aquí.
-Ni tú tampoco- mi voz sonó, más gélida de lo habitual.
Paula sonrió, tendiéndose a mi lado sobre la cama.
-¿Te encuentras bien?- menuda pregunta más absurda, ¿Cómo iba a estas bien? En mi vida, nunca nada había estado en condiciones.
Una parte de mi, se ablandó ante su comportamiento; era una buena amiga, y yo no me merecía ni la mitad de la atención de la que me dotaba.
Un silencio se instauró entre nosotras.
-Han pasado diez años- concluyó Paula –y aún sigues igual.
Me dolía admitirlo, pero era cierto.
-¿Qué quieres que haga? – mi voz sonó cansada, débil, sin ánimos.
-Superarlo.
-Resulta más fácil decirlo que hacerlo.
-Pues al menos, deja de vivir en el pasado; el tiempo transcurre, la vida sigue, y por mucho que nos duela hace que las cosas cambien, tanto para bien como para mal.
Tenía razón, pero eso no quitaba el hecho de que yo siguiera sintiendo dolor.
Justo en este instante, la paciencia de mi única amiga explotó:
-Eres una cobarde; te encierras en tu universo centrándolo todo en tu dolor, sin tan siquiera pensar en el que generas a las demás personas; a tu madre y a mí… ¿sabes la cantidad de noches que me pasado en vela pensando en tu agonía? ¿La cantidad de veces que me rompí la cabeza por intentar sacarte las más mínima sonrisa de cortesía? No, tú no sabes nada.
-¿Y que quieres que haga? ¿Olvidar el pasado? Sabes perfectamente lo que ocurriría si lo hiciera.
-“Si olvidas lo tu pasado estarás siempre predestinado a revivir tus mismos errores”-citó Paula en tono burlón.
-Exactamente- afirmé ignorando su entonación.
-¡¡Esto es absurdo!! Es cierto que si olvidamos nuestro pasado no existimos, pero también es verdad que no podemos vivir en el.
-¡¡Cállate Paula!!- Le atajé tapándome los oídos.
-No, esta vez me vas a escuchar; llevo demasiado tiempo, callándome todo lo que pienso.
-Pues bien, habla.
-Eres mi amiga, te quiero, me preocupo por ti; por eso recibí todas aquellas pedradas el día de tu aniversario, poco me importaba lo que pensaban; desde el día en que te vi, algo me dijo que siempre estaríamos unidas, pero supongo que ese algo no pudo predecir lo que ocurrió la misma noche de tu aniversario.
«Desde que murió Diego todo cambió, tú cambiaste; haciéndome daño.
«Yo siempre he sido una niña solitaria, pero hubo algo que vi en tu ojos que me dijo “esta chica és como yo; fuerte, valiente, que no se deja achantar por nadie” por eso me acerqué a ti, eludiendo las burlas y acusaciones; porque antes de conocerte me importabas.
«No sabía lo equivocada que estaba; lo que ahora veo en ti és a una chica cobarde, incapaz de afrontar el peligro, o… el dolor.
«Sé que en alguna parte de ti se haya a la persona que conocí el día de tu aniversario y te puedo jurar que todas las noches cruzo los dedos para ver si consigo esa persona vuelva a salir a flote.
Nuevamente, un silencio se instaló entre nosotras.
Cerré los ojos, sopesando amargamente, sus sinceras palabras, como si de esa manera, resultara más sencillo, observar mi realidad desde sus ojos.
Sabía que en todo este tiempo había sido una persona egoísta, e imbecil, pero sinceramente, jamás fui consciente de haberle creado tal angustia. Ante tal dato, no pude evitar pronunciar:
-Te prometo que todo cambiara, que voy a cambiar- solamente fue un susurro pero sonó lo suficientemente fuerte como para que mi compañera fuera capaz de escucharlo.
Nuevamente… silencio; sonreí, angustiada, esperando escucharla hablar:
-Deberíamos ir al instituto- dijo simplemente.
Tomé mi mochila, y la seguí.
Las clases transcurrieron borrosas, y aburridas, tomé apuntes, cualquier cosa con tal de no tener la mente libre.
Las palabras de Diego seguían resonando en mis adentros, como un vago eco partícipe en alguna parte de mi inconsciencia “SIEMPRE estaré contigo”.
Una cansada sonrisa se formó en mi rostro.
No había cumplido su promesa, no le volvería a ver, nunca.
Me sentía enfada conmigo misma, ¿Cómo iba a estar conmigo, si ni siquiera formaba parte del mundo de los vivos? Resultaba imposible de creer, al menos, hasta ahora.
Pero en ese momento, algo se iluminó, llenándome de luz y grandeza.
-Hola, mi nombre es Diego De Una Noche- se presentó la más bella de las visiones.
Estupefacta alcé la vista, para corroborar con mis ojos lo que me decían mis oídos.
Dos orbes esmeraldas, me miraban de manera cariñosa y complaciente.
El nuevo alumno se sentó, ajeno a las miradas atónitas de mis compañeros.
Con la respiración contenida y los ojos abiertos como platos, solo fui capaz de formar una única pregunta:
-Diego ¿Eres tu?
El aludido sonrió de una manera, hechizante, y soñadora.
-SIEMPRE estaré contigo.
Mi vida entera siempre se definió como un ocaso, el atardecer, la oscuridad, la noche, seguramente el momento menos agradable del día, el final de la vida… el adiós a la luz y el calor.Siempre tuve muy claro eso, pero de lo no fui capaz de ver, eran las dos caras de la moneda; el ocaso se define como el anochecer, pero… ¿Y la otra parte de la definición? Si buscas el significado de esta palabra en el diccionario también hallarás en ella, el generó del amanecer, de la luz, de la vida, de inicio de todo lo nuevo

FIN

¿Qué opinais?
La escribí desde ya hace tiempo, y... bueno, no la iba a tener de adorno ¿Verdad?

Sinceramente, espero que os haya gustado.

¡Un besazo!
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La chica se detuvo en seco y contempló el espejo.

—Hola.
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—Mi nombre es Luna.
—El mío también.
—¿Quién eres?
—Soy tú.
—Eso es imposible; sólo puede existir un yo en éste mundo. Tú eres una burda copia barata mía.
—No; tú no eres yo.
—¿Qué dices? ¡Deja de liarme! Ahora mismo romperé el cristal, y como tú eres mi reflejo te harás trizas.

... Y entonces la copia barata se hizo añicos.

—Ya te dije que tú no eras yo.
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MensajeTema: Re: Ocaso   Miér Abr 01, 2009 9:22 pm

Creo que ya sabes lo que voy a opinar!
Es genial, me encanta, y como siempre, tus historias tan bien escritas que hacen que me sienta como si eso ocurriera a mi alrededor, imaginando verlo con mis propios ojos!! ^^
Perfecta
Y una observacion!!
¿De Una Noche? Vale, adoras los Sims! xD
TeeQuieroo I love you

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MensajeTema: Re: Ocaso   Vie Abr 03, 2009 11:30 pm

Sin palabras... Solo dos cosas: me encanta. Es una historia muy bien definida, con una madurez psíquica realmente desarrollada, unos pensamientos rápidos y seguros y con un toque de "quiero seguir leyendo". Lo que quiero saber es donde puedo subir el fic, aquí¿? Es de varios capis... o en el de fics¿? Asias de antemano y me ha encantado el relato... Lo k no he entendido es del todo el final... El sigue vivo¿? o es un sueño suyo? Te repito que escribes super bien... Me ha encantado!
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MensajeTema: Re: Ocaso   Vie Abr 03, 2009 11:36 pm

Vale... vayamos por partes:

1) Me alegro de que te guste la historia.

2) Es un final abierto; da a entender que el chico volvió, para cumplir su promesa.

3) Sube tu fic, en el apartado fics (da igual que tenga muchos capítulos), pero pon de que libro es el fic, ya sabes; crepúsculo, HP...

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—No; tú no eres yo.
—¿Qué dices? ¡Deja de liarme! Ahora mismo romperé el cristal, y como tú eres mi reflejo te harás trizas.

... Y entonces la copia barata se hizo añicos.

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MensajeTema: Re: Ocaso   Vie Abr 03, 2009 11:37 pm

Ok asias.
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MensajeTema: Re: Ocaso   Hoy a las 9:07 am

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